¿Por qué un edificio vacío y no cualquier otro punto de partida?
Hay una diferencia entre saber que algo existió y recordar que formó parte de tu vida. Los libros de historia recogen fechas, nombres y datos, pero la memoria guarda lo que no se escribió en ningún sitio: los usos informales de un lugar o los rituales cotidianos que una comunidad construyó. Cuando se pierde esa memoria, se pierde parte de la identidad de una comunidad. Esta guía parte de esa idea, del uso de la memoria como centro del proceso creativo.
Las memorias de las clases trabajadoras, de las mujeres, de las comunidades migrantes, de los pueblos rurales, de las personas mayores, entre muchos otros grupos o temas, rara vez aparecen en los relatos oficiales de un territorio. Suelen quedarse en conversaciones privadas, en los álbumes familiares o en los relatos que se cuentan entre generaciones y que se pierden cuando esa cadena se rompe. Reconocer que esas historias existen, refuerzan la importancia de que una comunidad tenga una historia propia, que no empieza ni termina con lo que dicen de ella desde fuera.
Un espacio abandonado no es solo el edificio vacío, es el lugar que fue. Fue el sitio donde alguien trabajó durante años, donde alguien aprendió a leer, donde se bailaba los domingos por la tarde, donde se velaba a los muertos, donde los niños se colaban a jugar porque estaba prohibido… fue el centro de algo: una actividad, una comunidad, una forma de vida que ya no existe o que existe de otra manera. El abandono no borra esa historia.
España tiene miles de estos espacios: fábricas, escuelas, cines, estaciones de tren, casinos, conventos… Cada uno con una o muchas historias que contar.
Lo que esta guía propone es trabajar con esas historias antes de que se pierdan. Y hacerlo sin necesidad de intervenir físicamente el espacio, solo con recordarlo, con la memoria.
La mayoría de los proyectos culturales llegan a la comunidad cerrados, cuando ya se sabe qué se va a hacer, dónde, cuándo y de qué forma. La comunidad aparece al final como público o como beneficiario.
Esta guía nace con una idea diferente de creación: la comunidad aporta el contexto y el resultado final. La comunidad participa en las decisiones, en las conversaciones, en lo que se va a crear, a incluir y a dejar fuera.
El resultado no es un proyecto para la ciudadanía. Es un proyecto hecho por ella.
Can Batlló.
Barcelona, Cataluña.
#EgiaMapa / Paisaje Transversal. Donostia, País Vasco.
El Campo de la Cebada.
Madrid.
Espacios Difusos.
Valladolid, Castilla y León.
Imagina Madrid.
Madrid.
INLAND – Campo Adentro.
Madrid.
La Casa Invisible.
Málaga, Andalucía.
LaFábrika deTodalaVida.
Los Santos de Maimona, Badajoz.
Mapas de Memoria.
Ciudad Real, Castilla-La Mancha.
Mnemósine – 21Distritos.
Madrid.
OpenHeritage. Europa.
Proxecto Cárcere.
A Coruña, Galicia.
Rebobinar – Santander Creativa.
Santander, Cantabria.
Supertrama.
Extremadura.
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